Tremendas tetas

De todos es sabido, que una persona gorda ha de estar agradecida de que la halaguen los desconocidos. Desconocidos, que viven en un pasado reaccionario pero reciente, en el que las personas por ellos “consideradas feas” deberían de vivir recluidas. No enseñar su cuerpo. Vivir avergonzadas y separadas del resto de la sociedad. Cuando un macho alfa, con el cerebro lleno de alfalfa, le suelta lo que su estrecha mente considera un piropo… Ella no ha de cabrearse sino de…