Entrevista a Daniel Cerdán – Entrenador personal

¡Hola molones!

Como sabéis, desde Cuerpos que Molan intentamos siempre trabajar por la diversidad de cuerpos y el amor propio, pero también por la salud. Y es que, amigos y amigas, el ejercicio es SALUD. Pero tenemos que ejercitar nuestro cuerpo porque lo queremos y queremos cuidarlo, no para intentar cambiarlo. Hacerlo por AMOR y no por odio, ahí está la clave.

Por eso hemos hablado con Daniel Cerdán (@daniel.trainer25) sobre su trabajo como entrenador personal. Podéis seguirle en instagram porque comparte bastante contenido y podemos decir que es un entrenador serio.

 

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El estado actual, para este año me voy a centrar en definir con la mayor calidad posible y sin prisa (y sin hambre), para empezar a subir con una buena progresión, como todo, sigue siendo difícil pero asumible. Solo hay que seguir luchando, como siempre. Espero que ahora que va a comenzar la famosa operación bikini, no empezar a ver salvajadas que comprometen la salud de la gente, que vaya tela la de cosas que vi el año pasado. No seais ingenuos. #fitness #fit #fitlab #gimnasio #gym #footwork #powermove #headspin #fitnessmotivation #enjoy #flava #lab #breakdance #alicante #instafit #rutina #personaltrainer #entrenadorpersonal #training #entrenamiento #bodybuilding #realfood #graffiti #pressbanca #bboying #elche #realfood #legday #piernas #tipsentrenamiento #hiit

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– ¿Cómo definirías tu trabajo?

Hoy en día, dedicarse a la actividad física es algo así como asumir que nunca vas a parar de estudiar y aprender para poner tu conocimiento al servicio de los demás. Es como ser la herramienta que construye una casa… Tiene que haber alguien dispuesto a “construir su casa” (que en este caso sería conseguir sus objetivos) y el entrenador o preparador tiene que ser la persona que facilite todos los medios posibles. Hacer de los objetivos de los demás tus propios objetivos, a fin de cuentas, trabajar para ayudar a los demás.

– ¿Por qué elegiste ser entrenador personal?

Realmente no sabría decir si lo elegí o me llegó por sorpresa… A ver, yo siempre fui una persona con obesidad debido a una mala educación nutricional. Un día comencé a practicar una actividad de forma estable, el Breakdance. A medida que iba avanzando en eso, mi cuerpo fue cambiando. Y a medida que pasaban los años fui estudiando cómo funcionaba el cuerpo. Empecé a entrenar fuerza para mejorar dentro de mi ámbito, empecé a cambiar mi alimentación, y finalmente pasé de obesidad a normopeso.

En ese momento es cuando me di cuenta de dos cosas… La primera, que me gustaba entrenar fuerza, levantar cargas, etc, vamos, lo que es un entrenamiento tipo culturismo. La segunda, me fascinaba estudiar al cuerpo humano y cómo funciona. Entonces uniendo esas dos cosas, decidí que lo mejor que podía hacer es dedicarme a lo que me apasiona, que ahora mismo es ayudar a la gente con mis conocimientos.

– ¿Con qué tipo de clientes trabajas? ¿A qué tipo de personas crees que les puede venir bien tu ayuda?

Yo trabajo con todo aquel que necesite ayuda y crea que puedo ayudar, por ejemplo cualquier persona que necesite algún tipo de recomposición corporal, que quiera prepararse una prueba o simplemente que quiera aprender a entrenar adecuadamente. Pero claro, también hay límites, hay casos y casos. Por ejemplo a una persona con una lesión grave o con una patología prefiero que consulte con un médico primero y éste le autorice. Porque al final lo que busco es que todo se enfoque en la salud, y si no puedo asegurar eso, mi trabajo pierde sentido. Yo creo que la labor de un entrenador personal puede ayudar a toda aquella persona que no sepa autogestionarse, y debe servir como un aprendizaje, para que a largo plazo uno mismo sepa llevar todo esto y sea autosuficiente.

– Cuando trabajas con personas con sobrepeso,  ¿qué debes tener en cuenta para preparar su rutina?

Lo primero es saber si esa persona tiene algún tipo de enfermedad, puesto que es algo que podría ser determinante. Hay enfermedades sobre las que puedo actuar (muchas de las derivadas de la obesidad, riesgo cardiovascular, etc). Y hay otras sobre las que no. Si hemos pasado eso hay que ver el objetivo, hay mucha gente que viene con sobrepeso y simplemente quiere perder peso. Entonces hay que ir a la raíz, a los hábitos, qué es el causante y cómo podemos revertirlo.

Y aquí es donde viene el punto más importante… Después de conocer a la persona, estudiar todas sus variables, medidas, historial de lesiones y demás, tienes unos datos para trabajar y sabes qué hacer. Pero tienes que tener en cuenta que estás trabajando con personas. Y no vale con darle cuatro instrucciones y a funcionar. Tienes que crear un hábito que se mantenga estable. Porque no es hacerle una tabla, es hacer que la actividad física le guste. No es ponerle a dieta, es enseñarle que te puedes alimentar bien comiendo lo que te gusta. No se basa en restricción, sudor, sangre y lágrimas, se trata de adherencia.

 

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– ¿Qué opinas de la obsesion por el peso?

Con este concepto soy algo más tajante. El peso es una medida tan global que realmente no dice nada. Y la sociedad en cambio le ha dado toda la credibilidad a esta medida. Si te paras a pensar, verás que el peso es muy poco representativo. Pero existe tanta presión social a que el peso siempre ha de ir hacia abajo, que al final nubla nuestro juico. Yo personalmente opino que a la hora de ver tu progreso, o de juzgar lo que tienes que mejorar, deberías mirarte al espejo. En realidad es fácil, te miras, ¿quieres menos cintura? Ve a por ello. ¿Quieres más pierna? Ve a por ellas. Y si quieres ser exacto usas otros métodos como la antropometría.

Yo he llegado a cambiar alrededor de 3kg en un día, y créeme que no era grasa. Hay montones de variables que cambian, en mi caso ese día, fue glucógeno (depósito muscular de glucosa). Había 3kg más, yo en el espejo me veía igual que el día anterior, o incluso mejor. Pero la sociedad dice que he de sentirme triste porque he subido peso ¿No es absurdo?

– Cuéntanos alguna curiosidad que te haya ocurrido como entrenador personal

A ver, historias hay mil… Recuerdo por ejemplo que este verano, me había ido de camping con unos amigos a los que también les llevo el entrenamiento (porque automáticamente te vuelves el entrenador de tus amigos, así es la vida). Como era un viaje de varios días, me llevé algunas cosas para entrenar cuando tuviéramos un rato. Un TRX y unas bandas elásticas, nada del otro mundo. Aprovechando que teníamos piscina pensé: “oye, pongo el TRX aquí en un árbol y entrenamos en el césped y piscina, buen rollito”.

Pues ahí que empezamos y de repente me doy cuenta de que tenemos un corro de gente alrededor (casi todos menores), mirándonos. Yo me quedé pensando “¿esta gente no ha visto nunca a nadie entrenar o qué?” y entonces pasó lo que tenía que pasar. Gente agarrándose del TRX, otros decían que querían también, alguna proposición indecente a mis compañeros… En fin, de repente lo que iba a ser un pequeño entrenamiento parecía una mezcla entre el patio de un instituto, una guardería, y un botellón de adolescentes. Tuvimos que parar, y el siguiente día me fui al árbol más lejano que encontré en todo el camping.

Otra por ejemplo, es una vez que estaba planificando y se me ocurrió combinar tres ejercicios de pierna para hacerlos seguidos. Parecía una gran idea y sobre el papel estaba perfecto. Entonces dije, “voy a probarlo antes de darle el visto bueno”. Fui a entrenar ese día fui yo solo (y menos mal) y me puse a probar la serie. Al final se me hizo bastante duro, pero lo completé y dije “guau, la combinación es buena”. Y me dispuse a hacer la última parte de mi entrenamiento en el piso de abajo de mi gimnasio. O sea que tenía que bajar escaleras.

Cuándo bajé los primeros 10 escalones noté tal cansancio y fatiga en las piernas, que me paré y casi me pongo a llorar. No sé por qué, me dio por ahí. Y justo bajaba otra persona y subían los que estaban dando clases dirigidas… Me tuve que poner en una ventana cercana a fingir que miraba el paisaje (el aparcamiento de un supermercado) durante 5 minutos antes de poder bajar los otros 10 escalones que faltaban. Desde entonces solo uso esa combinación cuando no hay que bajar escaleras.

– ¿Qué es más importante, el ejercicio o la dieta?

Tradicionalmente se dice que la dieta es un 70%, pero a mí me parece que esto se queda atrás ya. Es un equilibrio, ejercicio y dieta deben de ir de la mano. Hay gente que empieza una dieta y dice: “bueno esto es lo más importante, con esto ya está” y nunca llegan a su objetivo. Y lo mismo al revés. Que sí, el recuento de calorías diarias es muy importante, pero el entorno hormonal que se deriva del ejercicio es clave, así que si te tengo que dar un número es: 50% Ejercicio – 50% Dieta (así no eliges y te quedas con las dos).

– ¿Cuál es tu mayor recomendación?

Pues, de hecho, tengo dos que considero que son lo mejor que le podría decir a alguien que va a empezar:

Primero, que no tengas prisa. Lo común cuando empiezas a hacer actividad física es marcarse un objetivo a largo plazo… Que quieres conseguir cuanto antes mejor, y eso es un gran error. Siempre debe haber pequeños objetivos alcanzables en poco tiempo. Y esos objetivos deben de ser principalmente referentes a la tarea que haces. Por ejemplo, una persona que por algún motivo debe perder mucho peso, no puede enfocarse solo en el peso. Es mucho más eficiente por ejemplo enfocarse en ser un poco más fuerte cada vez, aguantar un poco mejor esa serie que antes me costaba, conseguir correr un poco más rápido… Son esas pequeñas cosas que pasamos por alto, pero que nos están hablando. Te están diciendo que realmente estás mejorando y que algo está cambiando.

Muchas veces no nos damos cuenta, de nuevo, por la obsesión de que el número de la báscula baje. Así que, si vas a empezar, ten un objetivo final pero marca pequeños objetivos por medio relacionado con lo que haces. Disfrutarás más el proceso, probablemente te adhieras a ello, y te ayudará a ser paciente.

Y lo segundo es que no tengas miedo a ser un principiante. Cuando entras en un gimnasio, sales a correr a la calle, o empiezas a practicar cualquier deporte, lo más normal es empezar a ver gente que, normalmente, están más avanzados. Es normal, acabas de empezar; pero esto no te tiene que echar atrás. No tienes que competir con los demás, tu adversario eres tú mismo, y la mayor victoria que vas a conseguir es la que hagas sobre ti. Así que no te fijes en el progreso del de al lado, y no te compares con otros. Todos hemos empezado alguna vez y, probablemente, un día cuando seas experto en esa actividad que acabas de empezar, verás a alguien que te recuerda a ti mismo cuando empezaste. Y ese día, podrás ayudar a que otra persona se supere.

 

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