Complejos

A los buenos días,o tardes, o las horas a las que lo leáis, que el insomnio es muy jodido. (¿Se puede decir jodido? Bueno por si acaso… “jodido”). Bueno, a lo que iba, que en mi casa siempre dicen que hablo de más (por qué será). Esto es una reflexión que escribí hace un par de veranos en un día playero y que intento aplicarme cada día. Voy a poner así cursiva para darle un toque de recuerdo lejano.

 

Qué absurdos llegan a ser a veces los complejos. Estaba sentada en la playa pensando en qué he quedado para ir a la piscina con un amigo y el primer pensamiento que me ha venido a la cabeza ha sido: “¡Mec! (sí, pienso con efectos de sonido) ¡Horror! ¡Me va a ver en bañador!” Ya veis, como si me fuera a quitar algo, o le fuera a caer peor o gustarle menos, ¡qué absurda soy! Pero así son los complejos amigos/as, te atemorizan cuando crees que vas a mostrárselos a alguien.

Pues ahí estaba yo, tumbada en mi toalla con el libro en la mano (pensar y leer se me da de pena) mientras pensaba en ello, veía pasar mucho tipos de hombres y mujeres a mi lado, en bañador, con una minúscula prenda que tapa lo imprescindible. ¿Por qué somos a veces tan absurdos? ¿Por qué me da vergüenza estar con mi amigo en bañador, pero no estar en una playa abarrotada de gente? Ya no solo en bañador sino tumbada y espatarrada (porque yo soy del tipo gorda que si me tumbo me esparramo, que las carnes son más flácidas). No me da vergüenza ir despeinada, no me importa que se me vean las estrías, la celulitis ¡y hasta las varices! (malditas varices que no sé de dónde han salido) y no hablo de la piel de naranja (porque no me he leído suficientes revistas femeninas para saber cómo es esa maldita piel de naranja…) pero lo cierto es que somos tontas, muy tontas. 

Yo no sabría deciros cuántos lunares tienen mis amigas, si tienen un pecho más grande que el otro o si tienen alguna marca o celulitis, en cambio soy capaz de decir cómo son sus ojos, qué tipo de risa tienen y qué hacen si las salpico.

Siempre creemos que nos juzgarán cuando en realidad no siempre juzgamos nosotros. ¿Por qué lo van a hacer los demás? Durante todo el año evitamos que se nos vea ese michelín, miramos y remiramos el armario en busca de ropa que camufle las caderas, los pechos grandes, los pequeños, que nos tape esta marca o aquella y llega el verano y todo vale. Venga chicas (y chicos) no seamos absurdas porque en el fondo siempre ha valido todo y si tenemos un michelín de más, ahí está; celulitis, pues se le pone un nombre y arreglado, que va a formar parte de nuestra vida.

En fin, que no sé si estoy diciendo lo que quiero decir, pero que nos dejemos de tonterías y disfrutemos sin pensar en más, que quien nos quiere, nos quiere tal y como somos y que si alguien nos va a mirar de más, será por unos segundos de más y eso no nos puede impedir, disfrutar, reír y ¡bañarnos!

 

 

Y aunque sé que este post no pega porque hace frío que pela, la intención es lo que sí pega. Que te mirarán, sí, pero ahí se queda. Yo ahora llevo los labios rojos casi siempre, porque ya que me miran, que me vean guapa.

 

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Me paso la vida alucinando pepinillos con la humanidad y la falta de ella. Gorda desde el inicio de los tiempos...

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