¿Qué te pasa? ¿Estás con la regla?

Esta frase se me ha clavado como un puño tantas veces que sería incapaz de contarlas a dia de hoy. Cuando no he podido levantar peso, cuando me he enfadado , cuando porque sí he tenido o tengo un mal día. Y, por supuesto, cuando se te escapa una contestación que no debes.

-¿Qué te pasa, estás con la regla?

¿Enserio? Es lo único que importa, que cambia tu sentido de ver la vida por momentos, lo único que marca tu carácter o tu forma de ser… ¿La regla? No hay otra excusa a la que aferrarse. Es tan abismal la diferencia entre un buen día y uno malo… ¿Que la menstruación es la única cosa que te hace ser diferente?

Esta frase, a lo largo de mi vida, la he escuchado escupir por la boca a cientos de hombres, de todas las edades y tamaños. Y, es cierto, de alguna mujer. Ahora, en mi madurez, entiendo que es porque es la única diferencia que encuentran entre ambos sexos. Y de la que tiran sin piedad y pudor para excusarse.

No señor mío, la regla no es mi cambio. Yo empecé a sangrar por mi santo papo a la temprana edad de doce años, cuando muchos de vosotros jugabais a los tazos en el recreo. A esa edad ya me hice mujer (como decía mi madre), ya podía tener hijos, ya tenía que comportarme.

Doce benditos años, yo era una niña. Y conozco gente en mi entorno, que empezó a los ocho… cuando apenas acabas de hacer la primera comunión. Cuando estás en tercero de primaria ya eres mujer. Ya tienes que usar compresas, llevarlas en tu mochila escondidas y pedir permiso para salir al aseo escondiendo en los bolsillos un tampax por vergüenza a que te vean.

La regla te duele, te revoluciona las hormonas y te hace a veces enfadar. Pero no es necesario hacer uso de esa maldita frase cuando algo no te apaña de la mujer que está cerca de ti, sea compañera de trabajo, amiga, hermana, mujer o incluso tu santa madre. No creí que escribiría un post así jamás. Pero el feminismo hoy en día es tan latente y lucha por tantas y tantas cosas que prefiero sacar de mí la ira y mostrarla al mundo.

La última vez que yo escuché esa frase fue hace dos días, cuando no pude ayudar a un compañero por algún motivo que ni siquiera recuerdo. Y no… no estaba con la regla. Ni siquiera estaba ovulando, era un día más de mi calendario.

-¿Qué te pasa estás con la regla?-

Un cuchillo en mis entrañas, que me abrasó con fuego en las venas. No, no lo estaba, simplemente no me venía bien.

Basta de diferencias, basta de surcar sola ese abismo machista en el que menstruar te vuelve un bicho raro. Cuando hablan de esa manera de mi menstruación, sin permiso, me cabreo y con razón. Nadie es quien para juzgarme por estar o no menstruando y mi estado de ánimo o mi forma de ser no dependen de ello.

Si tengo un mal dia, lo tengo y punto.

Según el  Dr. Pedro Pinheiro

La menstruación es un evento que se produce de forma cíclica en las mujeres en edad fértil. Su presencia es extremadamente impactante para la mujer, no sólo por las posibles molestias que causa, sino también porque el primer y último período sirve como un hito divisorio entre las etapas de la vida de una mujer. Además, la menstruación, o la ausencia de la menstruación, también funcionan como una señal para otro momento relevante en la vida, que es el embarazo.

La menstruación es vida y dolor al mismo tiempo. Es una etapa larga y corta al mismo tiempo, en la que algunas de nosotras somos fértiles para traer hijos al mundo. Vuestros hijos, los hijos de cientos de hombres que te volverán a decir envalentonados “¿qué te pasa, estás con la regla?” cuando algo les escame de ti.

Pues no, no lo estoy, pero si lo estuviera seguiría pensando que acabas de salir de tu cueva, troglodita. Yo no odio a los hombres, de hecho comparto mi vida con alguien maravilloso. Sin embargo esta lacra de frases machistas sigue hoy en dia. Y hoy, he decidido dar un golpe en la mesa y escribir este post para quejarme.

Encantada de haberos hecho leer.

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Diseñadora gráfica y artesana. Escribo lo que nace de mi interior. Me expreso libre y sin tapujos. #mowapa #curvy y #sincera

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