Semana 6 de embarazo – No puedo con mi vida

Voy a contaros como evoluciona este embarazo… No esperéis anecdotas bonitas, más bien vais a reiros bastante de mí. Estoy en la semana 6 de embarazo y sé que aún me quedan 34. Se supone que ahora mismo tiene el tamaño aproximado de un guisante y se está empezando a crear su corazón. El protocolo de la seguridad social con las embarazadas de bajo riesgo empieza en la semana 12, pero no aguanto más la incertidumbre de saber si todo va bien y me haré la primera eco la semana que viene.

No puedo con mi vida.

Estoy jodidamente cansada. No estoy cansada como un domingo de resaca después de pasarme la noche bailando con tacones y acabar desayunando una tapa de garbanzos en cualquier bar antes de irme a la cama con el rimmel corrido y los pies destozados. No, es peor.

Este es un cansancio más demoledor. Es como si no pudiera hacer nada salvo dormir. Es como si mi cuerpo sólo se sintiera bien si está en posición horizontal y acurrucada bajo un par de mantas gruesas. Como si mi “yo futuro” me dijera “duerme ahora, que en 8 meses no vas a pegar ojo”. Estoy en el trabajo y quiero irme a dormir, estoy con mis amigas y quiero irme a dormir, estoy de compras y quiero irme a dormir… Mi cara cada vez que suena el despertador y me levanto de la cama, es la cara de la desolación. La culpa es de la progesterona, una hormona que aumenta de forma desmedida al quedarte embarazada.

Las princesas no hacen estas cosas.

Yo sólo he tenido un tema tabú en mi vida: lo que sale de mi culo. En todos los años de relación con mi pareja, pocas veces me ha oído hablar de mierda (literalmente, de política hablo mucho más) o de gases. Cuando iba a excretar usaba eufemismos relacionados con arco iris. Y, sinceramente, pocas veces se me ha escapado un “pedito de princesa” delante de él. Ahora tengo un efecto secundario de ese aumento de progesterona que tenemos las embarazadas, y son los gases. A la mierda los postureos ya… Espero que no se desenamore. Me paso el día expulsando gases.

Un olor, un mareo.

De repente tengo super poderes. No vuelo (a pesar del punto anterior) ni me vuelvo invisible, pero soy capaz de detectar los olores más discretos. Si alguien ha fumado (o ha estado con alguien que fuma), o ha cambiado de gel de baño, si se ha olvidado de usar desodorante o ha puesto tomillo a la comida. Soy como un perro sabueso. La parte mala de todo esto es que olores que antes me gustaban o ya me había acostumbrado a ellos, ahora no solo me dan un asco que flipas si no que además me provocan mareos. Llevo once años trabajando con pintura de coches y ni me enteraba, ahora cada vez que entro al trabajo empiezo con vértigos.

“Qué suerte tienes, menudo primer trimestre más bueno”

A pesar de dormirme por las esquinas y tirarme pedos, esta es la frase que más escucho cuando digo que estoy de seis semanas. ¿Por qué? Porque tengo suerte de no tener prácticamente naúseas ni vómitos. Se supone que en las primeras semanas es lo que más se sufre y, la verdad, yo me alegro… He visto amigas mías de baja desde el primer mes porque no dejaban de vomitar. Diarreas, vómitos y náuseas son de lo más común los tres primeros meses y yo no he pasado por eso. Al menos me he quitado la mitad del primer trimestre trabajando a tope y haciendo vida normal. Comiendo de todo y “poniéndome fina”… A ver como evoluciona esto, pero al menos ya tengo la mitad del primer nivel superado.

 

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Cofundadora. Adicta al chocolate y a las historias. Antes era gorda y ahora gorda molona.

One thought on “Semana 6 de embarazo – No puedo con mi vida”

  1. Te leo y pienso en que si yo me quedase embarazada, cosa que no va ha pasar, no se como lo llevaría porque ya me voy durmiendo por las esquinas y llevo mal lo de los olores… uf, no quiero ni pensarlo

    Mucho ánimo que tu puedes con esto y mucho más

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