Feminismo y Body Positive

El body positive

El body positive nace para reivindicar la diversidad y la aceptación de los cuerpos. Independientemente de su edad, su etnia, su género, su tamaño y su forma. Nace para que te sientas libre y orgullosa de quien y como eres. A las mujeres se nos vende una imagen falsa de la perfección que nos enseña y obliga a odiar nuestro cuerpo. Esa imagen perfecta representa a una mujer con cero gramos de grasa, con una piel lisa y sin imperfecciones, sin arrugas, sin pelos, sin estrías, sin celulitis… Sin todas esas características odiosas que lucran a las farmacéuticas vendiéndonos productos para hacer nuestra vida más “fácil”. El body positive quiere deshacerse de esa imagen imposible que nos encadena a lo impuesto por el sistema patriarcal que deseamos abolir. Te da la libertad para empoderarte gracias a escuchar a tu cuerpo y a querelo.

Esta sociedad nos ha impuesto normas que debemos seguir para ser socialmente aceptadas. Tenemos que estar en “normopeso” porque eso es lo “saludable” (pero nunca lo estamos porque siempre sobra algo o siempre falta), maquilladas pero no mucho para no parecer golfas, con falda pero no muy corta para no insinuarnos, con tacones pero no muy altos para no llamar la atención, escuchando pero no participando por si parecemos unas listillas.

La educación en el rechazo

Se nos ha educado en la exclusión. Se nos ha obligado a rechazar y por eso existen palabras como machismo, misoginia, homofobia o racismo. A una mujer la rechazan si no es rubia, alta, blanca, de ojos azules y delgada. Nos hacen pensar que no ser así es sinónimo de fracaso porque no estamos dentro del canon, de su patrón. No servimos como objeto, como producto, no vendemos si no cumplimos este estereotipo.

El movimiento ha nacido porque cada día más personas se dan cuenta de la violencia que se ejerce sobre nosotras. Ya sea en publicidad, televisión, política o en nuestra rutina diaria. Es una violencia silenciosa que fabrica a mujeres culpables. Culpables de su imagen, de ser víctimas de acoso sexual o violencia machista, de insultos, de piropos, culpables de ser. Una mujer NUNCA lo busca, lo provoca, nunca lo facilita, lo incita… Nunca es culpable de recibir una agresión.

La relación con el feminismo

Pero tenemos a nuestro mejor amigo, el feminismo. Nos a(r)maremos con él, desataremos las cuerdas y saldremos de las jaulas donde nos metisteis sin pedirnos permiso. Vamos a dejar de ser víctimas del sistema patriarcal que nos convierte en seres culpables de ser. Vamos a empoderar nuestros cuerpos, vamos a luchar para que nuestros cuerpos sean libres. Ya hemos encontrado la herramienta perfecta para combatir al sistema.

Te dijeron que no podías asociar tu cuerpo a la bonito pero puedes, si quieres o si te apetece. No eres fea, no eres repulsiva, no eres sucia, no eres deforme, no eres desagradable, no eres lo que no quieras ser. Tu cuerpo no tiene defectos, nunca los ha tenido y nunca los tendrá. Tiene heridas de guerra, como el mío. Mis estrías son arañazos de un tigre de bengala al que liberé de un circo, al menos eso creen mis hermanas pequeñas que las miran con admiración.

No te conozco y sé que tu cuerpo contiene y rebosa belleza, igual que todos los cuerpos que te vas a encontrar en tu camino hacia la libertad. Ten pretensión de cambiar el mundo, a mí me basta con cambiar el tuyo.

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No sé elegir favoritos, mi plato favorito son las lentejas y tengo un gato. #BePositive #BeFeminist

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