Pon un Grey en tu cama, no en tu vida.

Tras el estreno de la última película de “Las Sombras de Grey”, muchas chicas, y algunas alarmantemente jóvenes, han pronunciado la frase “quiero un Grey en mi vida”. Y a mí se me pone el vello (que no el bello, de eso tengo menos) de punta, pensando en todo lo que una, a priori, inocente frase, puede esconder.

Y no, no voy a hacer ahora un alegato puritano sobre la decencia y la castidad. Que cada un@ el sexo lo vive como quiere, siempre que sea legal y consentido. Que no pasa nada, ni hay que avergonzarse de que te gusten los juegos de dominación/sumisión, bondage/shibari (mayormente, atarse). O cualquier otra dulce perversión que te haga feliz, respetando a los demás.

Pero cuando hablas de poner “un Grey en tu vida” ¿a qué te refieres? Porque si lo que quieres es a un millonario que te controle, maltrate, prohíba y castigue en tu vida cotidiana… Tenemos un problema. Tenemos un problema todos, toda la sociedad. Porque años de lucha contra la violencia de género no se pueden ir por el desagüe por una fantasía romántica mal interpretada. Porque NADIE, por muy bueno que esté, mucha pasta que tenga, muy seguro de sí mismo que sea o muy inalcanzable que parezca, tiene derecho a controlarnos. Ni a mirarnos el móvil, a prohibirnos amistades, a aislarnos o a obligarnos a hacer lo que no queremos.

Nuestra baja autoestima es un monstruo que puede adoptar infinidad de formas. Una de las mas peligrosas es creer que somos menos que cualquier otra persona. Creemos que debemos someternos a todos los deseos de nuestra pareja. Que no hemos de tener opinión, somos insignificantes al lado de tan “gloriosa” presencia o nosotros no importamos.

Pues ¿sabéis lo que os digo? Que el amor es muy bonito, pero cuando empieza desde nosotr@s mism@s, hacia nosotr@s mism@s, y luego hacia los demás. Que no eres menos por tener menos dinero o por estar mas o menos gord@. Ni por tener mas o menos altura o ser mas o menos guap@. Que quien nos quiera, tiene que querernos como somos, personas imperfectas, no un trozo de barro que pueden moldear a su gusto. Si se te presenta un Grey de la vida, ya sabes por donde decirle que se meta la fusta.

Por cierto… ¿solo lo veo yo, o la química entre los protagonistas de la película es mas sosa que el tofu sin adobar?

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One thought on “Pon un Grey en tu cama, no en tu vida.”

  1. Lamentablemente es una pena q tanto x lo q hemos luchado y seguimos luchando quede en segundo lugar por un par de fustas y unas esposas (q te aseguro q no usarian con sus parejas x el q pensaran, el 80% de las parejas no son capaces de practicar un sexo asi), pero esta es la sociedas en la q vivimos q nos dejamos llevar x lo q esta de moda segun otras ( yo aun me resisto, no he visto ninguna de las pelis, jejej prefiero seguir usando mi imaginacion).
    Un saludo!!

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