El estigma de la báscula.

Buenos días/tardes/noches según me leáis molones/as 😉

Os comento un poco quien soy y mi caso, estoy segura de que algunos podéis identificaros conmigo en este tema.

Me llamo Julia, tengo 24 años y una de las cosas importantes por las que ha estado marcada mi vida negativamente la mayor parte del tiempo ha sido mi peso. He sufrido obesidad mórbida según mi IMC, se han reído de mí desde bien pequeñita por mi gordura, he hecho 300 veces dietas ineficaces, soy una gorda de las reconocibles. Para más inri, hace algo mas de dos años monté un par de negocios de golosinas, el perfecto caldo de cultivo para mi situación.

En esa nube de dulzura que empezó por allá del 2014, permití que mi cuerpo almacenara otros 34kg de gozadera… Porque yo no tengo metabolismo lento, ni enfermedades. Yo engordo porque como de forma bestial, y gozo haciéndolo. A mí comer me divierte, para mí ir de restaurante es un planazo (dios mío, un buffet libre). Soy una puta gorda por derecho y a mucha honra. A eso súmenle que lo del deporte me da una pereza terrible.

También soy una gorda de herencia, desde mi madre hasta algunos de mis hermanos. Algunos son exgordos, otros reincidentes, alguno con la suerte (o no) de no disfrutar con la comida… y yo a veces más o menos gorda. Pero no he llegado al punto en el que la gente se permitiera el lujo de dejar de llamármelo, ese punto que yo tantas veces he ansiado alcanzar y que me ha sido imposible.

Al lío, desde mediados del 2014 tenía barra libre de golosinas y comida basura 8h al día, y yo como buena gorda, lo aproveché. De repente en Marzo de 2017, hace unos 9 meses, me doy cuenta de que no me vale casi ninguna de mis prendas, que sobrevivo a base de leggings y prendas hiperelásticas, que me da vergüenza el perfil de mis caderas (eso aún me pasa), tenía los tobillos muy hinchados para los 24 años que aún no había cumplido, empezaba a tener pequeñas varices… Y me daba un asco importante, sí ASCO. Me empiezo a dar el asco y la pena que le doy a toda esa gente que se empeña en dar su opinión sobre mi cuerpo y no puedo mirarme al espejo.

Yo en ese punto decido que no necesito estar delgada, solo necesito estar saludable y quererme, aunque para conseguirlo me hago cargo y decido que sí que tengo que perder unos cuantos kilos. Decido que 50kg en 2 años es algo aceptable… chungo(por mi curro) pero no imposible. Para los curiosos, llevo perdidos 34kg desde el 1 de abril de 2017, me quedan 16kg para mi objetivo saludable.

A partir de unos 20kg, me doy cuenta de que me surgen dos problemas jodidos:

  1. Me avergüenzo de mi peso, SOY INCAPAZ DE DECIR SIQUIERA LO QUE PESO ACTUALMENTE. No puedo. Me da una especie de miedo escénico cuando me preguntan, puedo decir lo que voy perdiendo, es algo que no me crea ansiedad… joder, es un logro. Pero cuando la peña me mira con una sonrisilla tímida y ladean un poco la cabeza para hacerme la famosa pregunta de cuanto peso actualmente, buff… Me saltan todas las alarmas, intento escapar de todas las formas, ¿qué hago hoy? Cambio de tema, o me voy por las ramas, o le digo que me muero de la vergüenza, o se lo digo y punto, ¡QUE SOLO ES UN NÚMERO! (nada, esta última nunca ha ocurrido, ni creo que ocurra en breve).
  2. La flacidez. Mis muslos y la zona alta de los brazos… eso no va a mejorar, eso me duele cada vez que lo miro. Intento amar cada parte de mí, pero no puedo evitar intentar esconderlo todo lo que puedo, que no se note. Eso no son kilos, eso son la consecuencia de perderlos y eso también me avergüenza a ratos. Es lo que mayor complejo me crea y tiene difícil solución. Afortunadamente no soy una exgorda repelente (que los hay, y muchos además); primero porque sigo estando gorda, aunque en menor medida, y segundo porque me toca bastante la moral los que dicen “adelgaza guap@, que verás que bien te vas a quedar”. Pues eso en mi caso es totalmente mentira, yo no tengo menos complejos que antes. Sólo he ganado algo de valor para quererme mejor… pero aún no me he puesto en bikini desde que iba al instituto, no visto con nada que muestre mis rodillas y tengo muchas más estrías y piel colgante que antes.

Conclusión: ÁMATE HOY Y AHORA, no desees ser otra persona. Puedes llegar a un punto, darte de bruces y decepcionarte… y eso amarga y escuece, te hace sentir insuficiente. Quiérete siempre porque amarse es siempre digno. Cole Cassels Authentic Jersey

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Me llaman gorda, pero tú puedes llamarme Julia. Veo #labelleza en todo, y si tú no la ves, quizá sea porque te deslumbre.

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