El tabú de la palabra “gorda”

Talla grande, XL, plus-size (en inglés todo suena mejor), voluptuosa, curvilínea, de buen ver (aunque te miren mal), de carnes generosas, mujer real (esta me da para un post entero), de belleza renacentista, mujer sin complejos (me muero), rubenesca (esta he de decir que me mola), fofisana, rellenita, anchita, de huesos grandes, redondita, lozana, entrada en carnes (del jamón serrano que me comí ayer), fuertecita (yo, que soy una debilucha), robusta (como si fuésemos un pino)… Hay muchísimos eufemismos para no usar la palabra gorda porque, por lo visto, es un insulto. Es peor que llamarte muchas cosas, porque es que en realidad “gorda” no es un adjetivo que describe tu cuerpo, es el sinónimo de un montón de palabras que no queremos que se nos asocien como “dejada”, “deforme”, “imperfecta” o “fracasada”.

Y así ha sido. Un insulto de los más gordos (nunca mejor dicho) que podían llamarte. Y no podemos cambiar eso en dos días. Por eso aparecieron términos como “curvy” o “gordibuena” que, a pesar de ser igualmente eufemismos, al menos son más positivos. Sobre todo la palabra “gordibuena” me encanta porque me parece increíble que se pueda unir algo que tradicionalmente se ha usado de manera despectiva con un adjetivo tan positivo.

Aún así yo soy más forofa de llamar a las cosas por su nombre. No me molesta que me llamen curvy, pero es que yo me considero gorda. Soy gorda, y soy feliz. No lo veo en absoluto como un defecto si no como algo más característico de mi persona. Puedo querer o no adelgazar, pero eso no quita lo que soy ahora ni me hace verlo como algo malo. Puede que mañana me tiña de rubio platino pero eso no quiere decir que toda mi vida no haya sido castaña. La vida está llena de cambios y de evoluciones, puede que mañana sea delgada (aunque, sinceramente, no lo creo) pero no será porque me parezca malo ser gorda ahora.

Ahora puede que salten los dos o tres de siempre diciendo que hacemos apología de la obesidad, pero es que de lo que hago apología es de quererse. Porque no hay nada más bonito, ni mas grande que aprender a querer tu cuerpo. Entonces todo viene rodado, te cuidas porque te quieres, porque quieres a tu cuerpo y quieres alimentarlo bien. Haces ejercicio porque quieres mantener este cuerpo, con michelines o sin ellos, más tiempo. Te arreglas porque quieres ver tu cuerpo aún más bonito de lo que es. Y aprendes a ser feliz.

El caso es que cuando aprendes que estar gorda no es algo malo en sí, todo mejora. Puedes mirar a esa palabra a los ojos y decir en voz muy alta que no la tienes miedo, porque cuando aprendes a llamarte gorda le quitas el poder al resto del mundo de usar esa palabra en tu contra. Como yo digo siempre, el día que me llamé gorda a mí misma me quite un peso de encima que no me habría quitado con ninguna dieta. Clark Gillies Womens Jersey

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Cofundadora. Adicta al chocolate y a las historias. Antes era gorda y ahora gorda molona.

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